jueves, 29 de noviembre de 2012

Infinito.
Odio que la gente hable sin saber, no lo puedo evitar. Casi por inercia, suelo pensar que yo siempre tengo razón, si una cosa es blanca a mis ojos, jamás la podre ver negra por mucho que insistas. Quizás eso solo ayuda a que me odio por la ignorancia crezca. Me gusta saberlo todo, y me gusta saber porque es así... Pero me gusta más sentirlo. Olores, sabores, sonrisa. Da igual. Yo siempre quiero saber más y más...

Hoy, quería darte las gracias.
Gracias por aguantar mis manías y convertirlas en nuestras.
Gracias, por no irte cuando todo el mundo esta desapareciendo.
Gracias por los mensajes inesperados a pesar de colgar hace dos segundos.
Gracias por los "yo más" y los "hoy te dejo ganar".
Gracias por "que blaaaaaaandito".
Y por los sobres, y por los abrazos de oso, por regalarme uno de los mejores despertares de mi vida. Por regalarme una noche llena de magia, y algo de sordera. Por decirme "imbécil" en el momento oportuno y a la hora indicada. Gracias por todo, gracias por tanto.

Pero sobre todo, gracias por esto. Por "Directo" y por los infinitos. Porque tú realmente has creído desde cero en esta novela. Porque has sido un apoyo, y una consejera. Porque cuando ni yo misma creía en mi, ahí estabas tú, creyendo por las dos.

Y en cuanto a los infinitos... Ay, los infinitos. Una palabra tan cotidiana, tan usada, tan simple... pero tan grande cuando se utiliza con el significado correcto. Digamos, que yo opino que tenemos la suerte de encontrar varios infinitos en tu vida. Son como los "amarrillos" que tanto nos gustan, pero, diferentes. Un amarrillo es alguien que pasa por tu vida, para enseñarte algo, ser tu apoyo, y luego marchar. Un infinito, es alguien que llega, por pura casualidad o ¿quien sabe? quizás por el destino... Y lo cambia todo. Porque de repente, no hace falta más. Ni preguntas, ni respuestas. Te entiendes, le entiendes.

Un infinito es alguien con quien compartes algo más que una amistad. No hace falta contar detalles, para poder subir su moral, o tal vez al reves. No hace falta un "estoy mal" o un "quiero mandarlo todo a la mierda" (aunque de vez en cuando eso es necesario), basta con un "estas rara" para que salga todo lo que hay escondido. No es una media naranja, ni un alma gemela... Ni mejor amiga, ni hermana, ni mi mitad... Es algo superior. Es un "estoy ahí, pase lo que pase" pero de los de verdad, de los que se cumple.

Es algo superior a todo, a todos. Y llega el momento en el que eres incapaz de calcular todo lo que le debes a esa persona, lo que quieres y necesitas que ella esta en tu vida. Ahí, y solo ahí, llegan los infinitos. Porque realmente es algo incalculable. Como esto.

Gracias, aunque ni yo misma este del todo segura de porqué.

domingo, 25 de noviembre de 2012


Para Anna, porque sin ella, nunca habría conocido el verdadero significado de la palabra ñoña. Te quiero, te echo de menos y por más que pase el tiempo, jamás dejaras de ser mi chocho gordo.

 “Duele soltar promesas que son hojas que el viento mueve
Capitulo sesenta y nueve:
Abro los ojos lentamente. Apago la alarma y me acurruco entre las sabanas. Sonrío, hoy puede ser un día muy especial. Poco a poco voy deslizando la sabana por mi cuerpo hasta estar totalmente desarropada. Alargo el brazo y cojo los calcetines situados a mi derecha. Los deslizo sobre mis pies, y comienzo a estirarme sobre la cama.

Bajo de un salto y apenas comienzo a estirar las sabanas noto la pesadez en mis parpados. Bostezo y me dirijo hacia al armario. Abro la puerta y comienzo analizar la situación. Han pasado tantas cosas… y ha pasado tan poco tiempo.

Alargo el brazo para coger la sudadera perfectamente doblada al fondo del armario. Pienso en lo diferente que era todo hace unos meses, y sobre todo, lo diferente que era todo hace un año.

Paris. Sonrío al pensar en ello pero no estoy segura de si mi sonrisa es de nostalgia o pena. Si lo analizas fríamente, son dos cosas muy diferentes. La nostalgia es la añoranza de lo que un día paso y no sabes si se va a volver a repetir. La tristeza, se debe, sin duda, a añorar el recuerdo y estar completamente segura que no se volverá a repetir.

Me guste o no, ya nada volverá a ser como antes.

“-No me puedo creer que esto este apunto de acabar… -dije con una sonrisa melancólica.

-Vendrán mil cosas mejores, chiquitina, ya lo veras –dijo él abrazándome.

-Pero es que es el final ¿entiendes? Adiós a este año, adiós a Flo, a Anna, a Berni, adiós a todos… -dije buscando un refugio en sus ojos.

-Sabes que no es así –dijo con una sonrisa- los vas a tener siempre, más allá de todo esto.

-¿Y si no es así? Sabes que hay gente que después del cierre de un programa no se vuelve a ver. Por falta de tiempo, de ocasión o simplemente de ganas. No quiero que esto acabe –dije cruzándome de brazos, todavía sentada encima de él.

-¿No ves a Patri y a Miki? ¿Por qué con ella va a ser diferente? –dijo acariciando mi mejilla.

-No lo sé, la verdad… Es solo que tengo miedo –dije escondiendo mi cabeza en su cuello- tengo miedo de que todo cambie y acabe distanciada de todos.

-Nada va a cambiar, chiquitina –dijo acariciando mi pelo- y, aunque cambie –alzando mi cabeza, obligándome a mirarle- jamás te distanciaras de todo.

-Eso no lo puedes saber –dije esquivando su mirada- puede pasar muchas cosas.

-Bueno, yo formo parte del equipo ¿no? –dijo con una sonrisa- pues yo nunca me voy alejar de ti.

-Eso tampoco lo sabes –dije acariciando su mejilla- las cosas pueden cambiar mucho de aquí a unos meses. Nuevo trabajo, nuevo horario, nuevo mundo… Quien sabe lo que puede pasar.

-La verdad es que no tengo ni idea… -dijo mientras continuaba acariciando mi pelo- pero estoy seguro que no me alejare de ti.

-No puedes estar tan seguro –dije en un suspiro- en serio, no quiero adelantarme y luego ver que todo cambia y llevarme el chascazo. No prometas lo que no puedas cumplir.

-Es que no te vas a llevar ningún chascazo –dijo mirándome fijamente- Te aseguro que nada puede hacer que me aleje de ti… Aunque las cosas cambien, yo siempre seguiré aquí.

-No sabes lo que puede pasar, no quiero que prometas nada, no de momento estamos en una época de camb…

-Ya sé que no sé lo que puede pasar –dijo cruzándose de brazos- ¿no confías en mi?

-No es eso, simplemente es que ya sabes que no quiero que las cosas me pillen de golpe –dije suspirando- prefiero no dar nada por sentado.

-Confía en mi –dijo acariciando mi mejilla- yo estoy seguro de que nada va cambiar.

-Confío en ti, ya lo sabes… -dije chocando nuestras frentes como otras tantas veces- es solo…

-Es solo que nada –dijo sonriendo- confía en mi. Yo te prometo que nada va a cambiar.”

Me apoyo en la puerta y noto como un nudo se me forma en el estomago y poco a poco siento un escalofrió recorrerme todo el cuerpo. Hay  que ver, lo que jode a veces tener razón.

domingo, 11 de noviembre de 2012


Para Raquel, porque ya con sus dieciocho añitos se va haciendo mayor, pero siempre será mi perra.

Volvamos a empezar.
 Capitulo sesenta y ocho:
La una del mediodía, suena el despertador pero yo hace un rato que tengo los ojos abiertos. Me giro, bostezo, lo apago y sonrío. Hoy va a ser un gran día. Salto de la cama, y comienzo a rebuscar entre mi ropa. No tengo prisa, pero voy acelerado. Dejo caer los vaqueros sobre la cama y antes de escoger la camiseta comienza a bailar al ritmo de la música. Una mañana más, pero una mañana diferente.

Me dirijo hacia al baño y no puedo evitar sonreír al encontrarme con mi reflejo. Me guiño un ojo y entro en ducha, esta vez sin más compañía que mis pensamientos. Salgo,   paso la mano por mi pelo y hago que el agua se deslice. Enredo la toalla en mi cadera y me dirijo a la habitación.

Me siento en la cama, y siento como mis manos tiemblan al coger el movil. No tengo prisa, pero estoy nervioso. Deslizo el dedo por la pantalla con miedo, temiendo ver su nombre. Veo su nombre y suspiro antes de decirme abrir su mensaje, temiendo que lo cancele todo. Comienzo a leer toda nuestra conversación, anoche estaba cansado y apenas recuerdo como me despedí. Noto como  el corazón empieza a latirme con fuerza y un pequeño tic nervioso se apodera de mi pierna.

“Buenos días, dormilona. Sé que es pronto y seguramente estarás durmiendo, ¿pero que te parece quedar para comer? ¡Tranqui! Es en mi casa, invito yo (;”

“Te equivocas, listillo, llevo un rato despierta. Por cierto ¿qué tal la semana? No he vuelto a saber de ti desde que nos encontramos en el ascensor. Ni una llamada, ni un mensaje, ya te vale… Hoy no puedo, toca comida familiar”.

“¿Tú? ¿Despierta? ¿A estas horas? ¡SE ACERCA EL FIN DEL MUNDO! Ha sido una semana ajetreada, mucho trabajo… Y como que ni una llamada, ni un mensaje ¿esto que es, entonces? Bueno, no pasa nada, otra vez sera… Eso si, te quedas sin macarrones (;”

“Tenia una sesión de fotos… Creo que he estado medio zombi durante la primera media hora. ¡¡Bueno, bueno, pero cuatro día después no cuenta!! Tenia que haber sido antes. NOOOOOOOO. No seas traidor, mañana tengo todo el día libre, es sábado, hace frío, no hay ganas de salir de casa… ¡Un día perfecto para comer macarrones!”

“Yo exijo ver esas fotos. Pero ¡nada de photoshop, eh! Con la cara de zombi al natural. A los cuatro días cuenta igual que el primero, no seas quejica. Bueno, no sé… Ya has rechazado mi invitación… Me pensare si quiero aceptarte en mi casa, darte mi comida…”

“¿PERDONA? ¿Qué insinúas? Ahora, por listo, ya no las ves. No soy quejica, solo digo la verdad. No tienes NADA que pensarte, Martínez.”

“No insinúo nada, solo digo que quiero verlas antes de pasar por chapa y pintura… Ya sabes que a mi me gustan las cosas naturales (; Eres quejica, Pedroche, lo eres. Y tengo mucho que pensarme. Aparte, son las tres de la tarde ¿no se supone que estas comiendo con tus padres? ¿Qué haces respondiendo a mis mensajes?”
[Alguna me dira “¿se despierta a las tres de la tarde” NO, no seas bobis. Obviamente pasa un tiempo entre que se contestas los mensajes y no, de ahí, que acabe la conversación por la noche].

“Ya, ya, ya, ¿Cómo era la frase? ‘Al natural, sin ropa, y en mi cama’ o algo asi ¿no? Jajajaja ¡No tienes remedio! Y no tienes nada que pensarte, te estoy ofreciendo pasar TODA una tarde conmigo, lo que quiere decir que te voy a tener que soportar toda una tarde ¡es una oferta irresistible! Mis padres están en plan mimoso y he preferido salir corriendo antes de… Bueno, que he salido corriendo.”

“No era así. Era ‘Yo prefiero verte a ti, al natural, sin ropa, y en mi cama, no hay fotógrafo que puedo captura ese paisaje’. Me estaba volviendo todo un cursi, si señor.  ¿Soportandome? Así no estas haciendo meritos para que te deje entrar en mi casa, Pedroche. ¿Mimosos? Jajajajajaja Creo que esa no es la palabra que buscas…”

“No era cursi, era romántico (: ¡Es que yo no tengo que hacer meritos! ¡Los tienes que hacer tú! Encima que tardas cuatro día en dar señales de vida… ¡Calla! Ya se que esa no es la palabra, pero shhh, son mis padres, me da asquete”.

“Yo siempre he sido romántico (; Jajajajaja ¿Me vas a estar recordando toda la vida el hecho de que tardara cuatro días? ¡tú también puedes llamar, eh, que yo no muerdo! Ay que ver, con lo basta que eres para algunas cosas, lo fina que eres para otras, hija mía.”

“Romántico y cursi, Martínez. Bueno, eso de que no muerdes… No sabría yo que decirte (; Tenias que llamar tú, yo te hable en el ascensor a pesar de llevar cara de perros, te tocaba a ti. ¡No es ser fina! ¡Son mis padres!”

“¿Cursi? ¿Yo, cursi? Hablo la señorita ‘Peter pan’… Yo no muerdo a no ser que me lo pidan (; ¿Ves? Eres una quejica. Por eso mismo, porque son tus padres ¿Qué piensas, que saliste de una planta?”

“¡Eh, eh, no te metas conmigo! Yo soy ñoña, no cursi. No soy quejica. Bueno, dejemos en tema, ¿mañana como macarrones o voy guardando la pizza que sobre después de cenar? (;”

“Bueno, vale… No me queda más remedio que aceptarte en mi casa. Pero ¡trae alguna pelicula decente! Nada de dibujos ni cosas rara, una de comida.  Ven sobre las dos ¡Y se puntual! Que nos conocemos!”

“¿Ahora quien es el quejica?  Vale, vale. ¡Yo siempre soy puntual! Es que tú siempre te adelantas.”

“Eres una tardona, Pedroche, y lo sabes. Anda, buenas noches, Sueña con pony´s y cosas raras.”.

“¡No lo soy! Buenas noches, Martínez, ten pesadillas”.

Suspiro con fuerza y deslizo la mano por mi pelo antes de comenzar a leer los mensajes de hoy.

“Buenos días, imbecil. Espero que recuerdes que hoy te toca hacar macarrones para dos, ya sabes que odio esperar (;”

Sonrío y apenas mis dedos comienza a deslizarse por las teclas, oigo el timbre.

[En mi opinión, un “buenos días, imbecil” es mucho más bonito que un simple “buenos días, chiquitin”. No sé si me explico, el caso es que ese “imbecil”, no va a mal, si no, todo lo contrario].

martes, 23 de octubre de 2012


Tengo que admitir que soy un poco friki, aparte de encantarme las letras, soy fanática de los números  Desde pequeña las Matemáticas y la Lengua eran algo que me apasionaba. Las letras, por un motivo que creo aparente, y los números porque eran algo preciso, dos más dos siempre sera cuatro, lo mires por donde lo mires y quizás  estoy algo obsesionada con la precisión  He ido creciendo y mi amor por los números ha ido creciendo, bueno, menos por los números de física. La física y yo nos odiamos. Bah, en realidad ella me odia a mi y yo solo me resigno. ¡Total! A donde quiero llegar es que ¡me voy a hacer matemática y voy a dejar de escribir! No, no, no, broma, las calculadoras también me odian (se que es difícil que un objeto inanimado sienta algo de humanos, pero a mi me pasa).

El caso es que, según fui creciendo, fui relacionando los números con distintas cosas. Siempre he sentido un amor extremo hacia el diecinueve, y un cariño un poco raro hacia el veintitrés. Los números siempre me recuerdan a personas, a fechas, a cosas importantes o a esos días del calendario que pases con suspiros de por medio. Por eso, nunca he entendido ese asco infinito hacia el numero trece.

El trece me gusta, suena bien, suena fuerte. Tampoco he entendido nunca porque siempre la(s) cuenta(s) atrás empiezan desde el número diez. Por eso, y porque soy rara, mi cuenta atrás empieza desde el numero trece.

¿Que cuenta atrás? Pues la que cierra un ciclo que ha sido de los más bonitos de mi vida. La que cierra una historia, y una conexión especial con muchas de vosotras.

Tengo que reconocer que yo siempre he sabido que Directo tendría ochenta capítulos.  Muchas veces, le he dicho a mis amigas, que quería llegar al cien, pero eso me parece algo TAN típico  TAN trillado, TAN poco yo. Así que hace meses que sabia que esta novela tendría menos capítulos de los esperados.

Os imagino a todas como gallinas sin cabeza al leer esto y la verdad es que me hace mucha gracia, así que si tenéis alguna pregunta ya sabéis ¡comentar y yo respondo!

Quiero darle las gracias, a esa personita que ha estado siempre y que ha guardado este secreto como oro en paño. ¡Gracias Pau, te debo mucho!

Ochenta… Suena bien ¿eh? Empecemos con la cuenta atrás.

No se retrocede. Te quedas donde estas, y luchas.

Capitulo sesenta y siete:
Cierro la puerta de un golpazo. Dejo las llaves sobre la mesa y a penas espero a llegar a la habitación para comenzar a descalzarme. Deslizo los zapatos sobre mis pies y me tumbo lentamente en la cama. Fijo la mirada en el techo, ese que ha sido testigo de tantas decisiones. Suspiro y doy media vuelta.

Después de llevar todo el día intentando no pensar, lo unico que he conseguido es tener todo menos claro. “Cuando hay un problema simplemente hay que buscar una solucion” no para de repetir todo el mundo. ¿Y que pasa cuando no hay solución? ¿Qué pasa cuando tu punto de partida se convierte en tu final?

Me reincorporo y comienzo a desabrocharme la camisa. Tal vez las cosas no sean tan difíciles como parecen, pero me duele simplemente le hecho de pensar en la situación. Deslizo los pantalones por mis piernas y comienzo a sentir un dolor punzante en la cabeza. Tantas emociones  en tan poco tiempo tienen efectos secundarios.

Me dejo caer sobre la cama y ni si quiera me molesto en deshacer la cama. Agarro el movil y comienzo a tecla su numero casi de manera automanica.

-¿Qué pasa, Martinez? –se oye la voz de Chuspy al otro lado del teléfono.

-¿Qué pasa, perdió? Desde la otra noche ni una llamada, ni un mensaje, ni un triste whatsapp… -digo deslizandome debajo de las mantas.

-Perdoneme usted, no sabia que tenia una segunda mujer –y oigo su risa de fondo- Ya sabes que he estado ocupado con los regalos de reyes de las niñas, el trabajo…

-Las juergas –y coloco el movil en manos libres tras dejarlo sobre mi estomago.

-Eso también –y esta vez su risa suena más fuerte- bueno ¿me vas a contar que te pasa?

-¿Y por qué se supone que me tiene que sapar algo? –digo colocando las manos debajo de mi cabeza.

-Porque te noto raro, apagado, porque me has llamado –y su voz se escucha algo más seria- porque he visto a tu hermano esta tarde…

-Creo, que no se puede ser más bocazas –y comienzo a despinar mi pelo- no sé porque se tiene que meter tanto en esto.

-Porque le preocupas –dice de una manera más suave- Dani, llevas meses que no levantas cabeza y es tu hermano, es normal que se preocupe.

-Hoy la ve visto ¿Sabes? –y siento como las palabras salen de mi boca de una manera lenta y dolorosa.

-¿Y? ¿Habeis hablado? –y dice casi empezando a refunfuñar.

-Más de la cuenta… -y apenas puedo evitar que un suspiro se deslice entre mis labios.

[Nota de autora: No sé si los suspiros se deslizan, pero en mi novela si ¿VAAAAALE?]

-¿Cómo? ¿Cómo? –dice alzando un poco la voz- Habeis hablado después de nosecuantros meses de cabezonoria  ¿Dónde esta el problema? ¿De que habeis hablado?

-A sido todo muy raro, yo baja por el ascensor y ahí estaba ella, en el portal –digo mientras vuelvo a clavar la mirada en el techo- ha empezado siendo una conversación absurda y se ha acabo conviertiendo que todo un embrollo. Ella me ha agradecido que le enviara un mensaje, y yo le he dicho que no era nada, entonces ella ha dicho que para ella era importante. Total, que al final somos amigos.

-¿Y? ¿Eso que tiene de malo? –y apenas puedo escuchar una pequeña risa.

-Que no tengo  cojones a decirle que no a nada –y suspiro con fuerza- que daria todo porque todo volviera a la normalidad.

-Sigo sin verle el problema –dice algo más serio.

-A que la jodi, la jodi pero bien –y vuelvo a despeinarme, pero esta vez con más fuerza- a que he sido un gilipollas y lo he mandado todo a la mierda. Y ahora ella quiere ser mi amiga, ¡mi amiga! ¿entiendes? ¿cuando cojones hemos sido ella y yo amigos?

-No creo que eso sea malo, sabes como es Cris, ella no te quería en su vida si todavía no sintiera cosas por ti, después de todo has sido un autentico gilipollas ¿y quien quiere un tio así en su vida?

-No estoy seguro si esas es la parte positiva de la frase –digo sonriendo- pero no sé cuando se ha vuelto todo tan complicado. Es simple, yo la quiero, ella me quiere ¿tan difícil es?

-Lo es por como hiciste las cosas… -y las palabras salen de su boca de una manera un tanto bruca.

-Creo que no te he llamado para que me critiques –digo seriamente.

-¿Se puede saber que te pasa? ¿Te va a venir la regla? –y oigo su risa desbordándose- estas excesivamente sensible. Solo te falta poner a comer helado y llorar viendo películas moñas para dar por cierta mi hipótesis de que tiene el síndrome premenstrual.

-Puede ser –digo mirando fijamente la tableta de chocolate que había en mi mesilla- la cosa es que yo te llamo para pedirte ayuda, porque confío en ti, porque confío en tu opinión.

-¿Si no me lo hubiera dicho Nacho me lo habrías contado?

-Eso no importa –digo sonriendo- la cosa es que no sé que hacer.

-¿Qué no sabes que hacer? Es muy fácil –dice alzando la voz- lucha, imbecil, no te quedes quieto.



"Lifted me up when I couldn't reach 
You gave me faith 'coz you believed 
I'm everything I am, because you loved me

Capitulo sesenta y seis.
Cierro la puerta y pongo el coche en marcha. Ni si quiera me molesto en poner la radio, últimamente no la necesito. Haga lo que haga, mi cabeza comienza a viajar (o tal vez volar, no estoy seguro) obligándome a chocar con recuerdos que me había esforzado en olvidar.

Veo sus ojos llenos de luz, noto su cuerpo chocando contra el mio, siento sus caricias quemando mi piel, todo es tan cercano, tan real…

“-¿Qué haces, pesadilla? –dijo abrazándose a mi espalda y depositando un beso en esta- ¿con quien hablabas?

-Con Flipy –dije alzando la cabeza para mirarla.

-¿Flipy? –dijo reincorporándose- ¿qué quería?

-Quería proponerme un proyecto –dije haciéndole señas para que se sentara en mis piernas.

-¿Qué proyecto? –dijo sentándose y entrelazando sus manos alrededor de mi cuello.

-Un nuevo formato, quiere que yo sea su presentador… Tiene buena pinta, la verdad –dije abrazandome a su cintura.

-¿Y? ¿vas aceptar? –dijo acariciando mi pelo.

-No lo sé… -dije escondiendo la cabeza en su cuello.

-¿No lo sabes? –dijo depostando un beso en mi cabeza.

-Tengo que estudiar el proyecto…-dije dejando un pequeño beso en su cuello:

-Pero te gusta ¿no?  -dijo sin apartar las manos de mi pelo.

-La verdad es que si –dije levantando la cabeza- pero es todo muy lioso…

-¿El qué es muy lioso? –dijo mirandome fijamente.

-Todo –dije agachando la mirada.

-¿Y que es todo? –dijo acariciandome la cara.

-Pues todo, no sé –dije encogiendome de hombros.

-A ver si el que va a estar estresado vas a ser tú…-dijo sonriendo.

-Si, puede ser… -dije agachando la cabeza.

-Lo es –dijo alzando mi cabeza- mira, vamos a hacer una cosa… Me vas a contar con pelos y señales todo lo que te pasa. Yo te voy a escuchar y voy a intentar calmar todas esos miedos o dudas que rondan por aquí –señalando mi cabeza- y después, vamos aprovechar que estamos solitos y nos vamos y dar una vuelta por la playa.

-Tengo que ir a prepararlo todo para el espectáculo, solo faltan unas horas… -dije apoyando mi cabeza en su hombro.

-Puedes hacerlo más tarde, todavía falta mucho y recuerda que yo estoy aquí por ti, asi que no es solo un viaje de trabajo –dijo sonriendo.

-Bueno, vale… -dije suspirando.

-Y ahora cuenta –dijo alzando mi cabeza y obligandome a mirarla.

-¿Qué te cuente el que? –dije mirandola fijamente.

-Que es lo que te preocupa, que pasa por esa cabecita –dijo depositando pequeños besos en mi cuello.

-No sé, no quiero dejar a Flo y a los chicos… -dije acariciando su espalda.

-Ellos lo van a enteder, tienes que crecer, cambiar –dijo acariciando mi pelo.

-Pero es como dejarlos en la estacada, cambiarlos, han sido mi equipo durándote dos años y gracias a ellos soy lo que soy ahora… no quiero hacerles eso –dije escondiendo nuevamente la cara en su cuello.

-No los dejas en la estacada, sigues tu camino –dijo alzando mi cabeza nuevamente- y ademas, según como van las audiencias no creo que te haga falta dejar nada...

-Lo sé, lo sé, el mismo Flo me ha dicho que debería considerar otros proyectos –dije agachando la cabeza.

-¿Pero? –dijo buscando mis ojos.

-Me da miedo –dije alzando la cabeza y mirándola fijamente.

-¿El qué te da miedo? ¿dejar a Flo? –dijo acariciando mi mejilla.

-No, bueno si, eso también –dije suspirando- me da miedo que el programa no funcione. Me da miedo dejarlo todo por nada, y que al final todo lo que he conseguido se caiga por la borda…

-Eso no va a pasar –dijo chocando su frente con la mia- ¿me oyes? No va pasar.

-¿Y si pasa? –dije sin apartar la mirada de sus ojos- ¿y si me hundo con todo?

-Entonces –dijo sonriendo- yo estaré ahí para sacarte a flote…

-¿Lo prometes? –dije acariciando su mejilla.

-Lo prometo. Cierro candado –dijo entrelazando nuestras manos- para siempre.”

domingo, 21 de octubre de 2012


Este capitulo va para ti. Porque eres una friki, una cabezota y te cuesta un mundo mostrar lo que sientes, pero solo tú entiendes muchas cosas. Dicen que una relación esta muerta cuando aun estando a centímetros notas a la otra persona a kilómetros, bueno, puede que últimamente te sienta más lejos que cerca, no voy a mentir. También puede que parezca que nuestra relación a cambiado, que se le a restado importancia porque simplemente hay momentos en tu vida en los que realmente pega más compartir momentos con otras personas, puede que quizás nunca a vuelva a ser lo mismo. Nunca vuelvan nuestra charlas diarias, ni nuestras noches de locuras (con emoticonos incluidos), puede que ni si quiera vuelva a escuchar tus frikadas sobre la luna y su relación con todos mis estados de animo... Pero prometo, que nunca más volveré a sentirte lejos.

Porque cuando miro al pasado recuerdo mi ilusión al contarme una historia (esa historia tan tuya), recuerdo esa noche en vela buscando entre tweets perdidos, recuerdo los primeros acercamientos, el primer te quiero, y el primer "Sandia". Recuerdo tus comentarios en "pequeña de las dudas infinitas" y tengo grabadas a fuego tus palabras diciendo que escribo magia. Recuerdo ese ultimo emeil con tantas palabras absurdas como necesarias. Recuerdo todo de ti, absolutamente todo. Por eso se, que esta amistad nunca va a morir, siempre va a estar ahí, en un rinconcito de mi. Porque solo tú sabes el valor de las pequeñas cosas, porque solo tú eres mi media Sandia.

Te quiero y esas cosas absurdas que se dicen en estos momentos.

Sé que siempre voy a quererte,
aunque a veces solamente
quererte borrar.

Capitulo sesenta y cinco:
-Ey ¿qué pasa? ¿estas bien? -dice acercándose a mi- ¿tanto miedo te doy que te da pánico verme? Te has puesto pálido

-No es eso -digo sonriendo- es solo que odio que el cacharro este se pare, me pone nervioso.

-Creo que vienen esta tarde a arreglarlo -dice cruzándose de brazos.

-A ver si es verdad -digo escondiendo las manos en los bolsillos de mi pantalón.

-Esperemos que si -dice con la mirada fija en mi.

-Bueno -digo bajando la mirada al suelo- me voy a ir yendo que tengo que trabajar.

-Si, yo también -dice descruzando los brazos- tengo que ir a prepararme y eso.

-Entonces adiós, ya nos veremos pronto -digo depositando dos besos en su mejilla y comenzando andar.

-Dani -dice cuando yo estoy apunto de salir por la puerta.

-¿Qué? -digo acercándome a ella.

-Que gracias -dice agachando la mirada- por el mensaje, por preocuparte por mi y eso.

-No me des la gracias, es una tontería -digo intentando sonreír.

-No, no es una tontería -dice alzando la mirada.

-Lo es digo -digo chocando con sus ojos.

-Para mi no lo es -dice encogiéndose de hombros- para mi es importante.

-¿Por qué? -y tengo que hacer un gran esfuerzo para que las palabras salgan de mi boca.

-Porque lo necesitaba -dice acercándose- han pasado muchas cosas en estos últimos meses, muchísimas y yo sentía que aparte de perder una pareja, había perdido un amigo

 -Sabes que eso nunca, Cris -digo casi en un susurro- tú siempre me vas a tener para lo que sea.

 -Ya, ya, ya lo sé -dice intentando sonreír- pero te sentía distante, como si quisieras borrar todo lo mío de tu mundo.

 -Y quería -digo mirándola fijamente.

 -¿Querías? ¿Ya no quieres? -dice intentado disimular como un pequeño escalofrío le recorría el cuerpo.

 -Estoy hablando contigo ¿no? -digo sonriendo.

 -¿Y a que se debe ese cambio de opinión, si puede saberse? -dice apartando la mirada.

 -A que estaba, y estoy, muy harto -digo sacando las manos de los bolsillos.

 -¿Harto? ¿de mi? -dice alzando la mirada.

 -No, no, de ti no -digo acariciando su mejilla- harto de huir de todo.

 -¿De que huías? Yo creía que eras feliz -dice buscando mis ojos con la mirada.

 -Y lo soy, soy muy feliz -digo mientras mi mente no para de susurrar mentiroso, mentiroso, mentiroso- huía de los recuerdos, del pasado, de ti.


-¿Y ya no quieres huir? -dice en un suspiro mientras yo noto como un pequeño nudo se apodera de mi garganta.


-Ni quiero, ni puedo -digo cruzándome de brazos- me he dado cuenta de que quiera o no, vas a seguir siendo parte de mi pasado. Haga lo que hago, los recuerdos van a estar ahí, eres una parte de mi.


-¿Y eso es bueno o malo? -dice sonriendo.

 -No lo sé -digo devolviendole la sonrisa de manera mecanica- supongo que bueno ¿no? Yo nunca he querido que tú salieras de mi vida, en el fondo.

 -Me alegra saber eso -dice cruzandose de brazos- espero que apartir de ahora podamos ser amigos o por lo menos intentarlo.

 Siento un dolor inundando mi pecho, retorciendo mi estomago. Aparto la mirada, intento disimular lo que siento.

 -Prometo poner todo de mi parte para que asi sea -digo volviendo la mirada hacia ella.

 -No sabes lo contenta que pone esto, de verdad -dice descruzando los brazos y sonriendo.

 -Entonces me alegra hacer un poquito más feliz -digo con una sonrisa.

 -Gracias -dice acercándose a mi y acurrucándose en mis brazos.

 La apreto con fuerza contra mi, siento su olor y su calor en mi pecho. Suspiro, o tal vez inspiro, no soy muy consciente de mis actos, la verdad. Noto mi corazón latir con rapidez y apenas encuentro fuerzas para contestar.

 -No me des las gracias, por favor -digo dejando un beso en su cabeza- esto también lo hago por mi. En realidad, estoy siendo un poco egoísta.

 -Que tonto eres -dice sonriendo entre mis brazos- te quiero mucho ¿sabias?

 -Yo a ti también, chiqu.. Cris -digo acariciando su pelo.

 -Anda, vete, que no quiero que llegues tarde por mi culpa -dice separándose de mi con una sonrisa.

 -Tranquila, tengo enchufe con el jefe -digo guiñándole un ojo y comenzando andar.

 Salí por la puerta y suspire intentado anular el dolor de mi pecho. Salí por la puerta, y ya todo había cambiado: el mundo no giraba, el sol no calentaba, el universo había cambiado su rumbo sin pedir permiso. Salí por la puerta, sintiéndome vacío, dejándome el corazón en el portal.

Esta vez todo era diferente. Esta vez era con ella, pero sin ella.


sábado, 20 de octubre de 2012


Is this as hard as it gets?
Capitulo sesenta y cuatro:
Mi cuerpo se paraliza y tengo que hacer un gran esfuerzo para lograr salir del ascensor. Ella sonríe y su mirada se clava en mi ojos. Observo sus labios y apenas oigo en un susurro un pequeño "hola" con voz dulce. Pero no sirve nada, o al menos no de me momento. Mi mente viaja de nuevo, sigue perdida en su sonrisa.

"-¿Qué te pasa últimamente? -dije jugueteando con una patata que había en mi plato.

-¿A mi? ¿Qué me va a pasar? - dijo agachando la cabeza y mirando hacia su plato.

-No sé, te noto rara -dije agarrando su mano- ¿te pasa algo?

-No -dijo entrelazando nuestras manos.

-¿Seguro? - dije buscando sus ojos.

-Si, bueno no, no sé -dijo devolviendo la mirada al plato.

-A ver, cuéntame, ¿qué te preocupa? -dije con una sonrisa acercando mi silla a la de ella.
-Nada, o todo, no sé -dijo mirándome- ni yo misma me entiendo.

-Eso ya lo veo -dije acariciando su mejilla- ¿ha pasado algo?

-No es que haya pasado nada, pero puede que pase, y no sé, me siento muy rara -dijo apoyando su cabeza en mi hombro.

-Chiquitina, si no te explicas no te entiendo -dije llevando mi mano hacia su pelo para comenzar acariciarlo.

-Veras, últimamente yo me he estado replanteando el irme a vivir sola -dijo reincorporándose y jugando con sus manos- me lo he replanteado muy seriamente y hasta e ido a ver pisos

-¿Cómo es que no me has avisado? -dije sin apartar la mirada de ella- sabes que yo soy todo un experto en el tema de buscar pisos.

-Lo sé, lo sé -dijo fijando la mirada en sus manos- pero quería hacerlo yo sola, quería ver si podía encortar un sitio que me gustase para dar ese paso tan grande.

-¿Y? ¿lo has encontrado? -dije acariciando su mejilla y alzando su mirada.

-No, ese es el problema -dijo en un suspiro- ¿Cómo voy a ser capaz de irme a vivir sola si ni si quiera puedo encontrar un piso que me guste por mi misma? Soy un desastre

-Un poco -dije sonriendo- pero eres mi desastre. Por eso no tienes que preocuparte, hay gente que tarde meses e incluso años en encontrar un sitio que realmente le guste para vivir. Es una decisión difícil, chiquitina, lleva su tiempo.

-Pero no es solo eso -dijo escondiendo su cabeza en mi cuello- en dos semanas tengo un examen importante y tengo la cabeza en cualquier otro sitio.

-¿Qué te preocupa? ¿Lo del piso? -dije acariciándole el pelo.

-Si y no. No es solo eso-dijo volviendo a reincorporarse- la audiencia del programa baja cada día más y esto yo ya me lo sé Al principio la cadena hace como que no pasa nada ya subiréis pero luego, de un día para el otro deciden quitar el programa.

-Bueno, y si eso pasa, que no va a pasar, pero si pasa ¿que problema hay? -dije sonriendo- eres una grandisima profesional, aparte de la bellaza en persona, dudo que te costase encontrar trabajo.

-Pero no es solo el curro -dijo volviendo a jugar con sus manos- bueno, en parte si, pero también es la gente, los amigos, los compañeros todo se acaba.

-No, eso nunca -dije acurrucándola entre mis brazos- el Selo se acabo y sigues teniendo relación con todos ¿no? Pues con esto pasa lo mismo Ellos seguirán ahí.

-No sé-dijo agachando la mirada.

-No, no sabes no, si sabes -dije apartándola de mi y mirándola fijamente- nada va a cambiar.

-¿Me lo prometes? -dijo alzando la mirada para encontrarse con mis ojos.

-Te lo prometo -dije con una sonrisa- y en cuanto a lo del piso, en mi nuevo edificio hay uno que se vende justo en el mismo bloque, si quieres, te vienes un día y lo miramos juntos.

-Bueno, vale -dijo acurrucándose en mis brazos de nuevo.

-Tú lo que necesitas es descansar, estar muy estresada -dije abrazándola con fuerza- yo este finde tengo actuación en Tenerife, ya lo sabes ¿no te gustaría venirte conmigo y olvidarte de todos y de todos?

-No sé Dani -dijo apartándose de mi- sabes que no quiero molestar.

-Sabes que tú nunca molestas -dije acariciándole el pelo.

-No sé -dijo agachando la cabeza de nuevo.

-Por favor -dije obligándola a mirarla- hazlo por mivente.

-No es justo -dijo cruzándose de brazos- si me lo pides así sabes que no se decir que no.

-Entonces, gracias por no sabes decir no -dije sonriendo."

Vuelvo a la realidad y casi puedo sentir como choco contra el suelo. Subo la mirada (que hace que esta perdida) y busco sus ojos esperando no encontrar desesperación en ellos al no haberle contestado. Encuentro sus ojos, pero no su mirada, esta perdida. De pronto alza la cabeza, y choco con mirada. Analizo su gesto, leo sus ojos. Ella también esta perdida, ella también esta viajando. A los recuerdos, al ayer A lo que fue, y nunca volverá a ser.